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El Real Club La Moraleja inicia la renovación completa del sistema de riego de su Campo 2

El Real Club La Moraleja acaba de poner en marcha la renovación total del sistema de riego de su Campo 2. Mejorar el estado del campo, ahorrar agua y otros recursos de mantenimiento, son los objetivos fundamentales de esta importante inversión del club madrileño para convertir el campo en un recorrido más sostenible .

Este mes de noviembre han comenzado las obras de renovación total del sistema de riego del Campo 2 del Real Club La Moraleja. Este otoño-invierno se actuará sobre los nueve primeros hoyos y el campo de prácticas. La reforma se completará el próximo año con el cambio del sistema de riego en la segunda parte del recorrido, zona de parking, acceso y jardines de la casa club. 

Este ambicioso proyecto tiene varios objetivos importantes: el primero de ellos es el de renovar una instalación con más de 30 años, que ha cumplido su ciclo vital y que ya no resulta eficiente. La renovación facilitará, por lo tanto, un mejor mantenimiento del campo, reduciendo entre un 20 y un 30 por ciento aproximadamente la superficie regada en las épocas estivales, en las que el estrés hídrico afecta de forma especial a la planta produciendo carencias que la actual infraestructura no es capaz de suplir.

Un campo mucho más sostenible

Pero además, con este cambio el campo madrileño continúa una transformación que le está convirtiendo en un recorrido más naturalizado, sostenible y con una personalidad estética propia.

En los últimos años, el Campo 2 del Real Club La Moraleja ha incorporado nuevas especies cespitosas en las zonas que no entran en juego. Se trata de especies tipo C4, como la Buffalo Grass, que apenas requieren riego y con un mantenimiento mucho menos exigente.

A esta idea responde también la renovación de todos los bunkers del recorrido que se inició hace tres años y que sigue en marcha. Los nuevos taludes se están sembrando con Zoysia Zeon (también de tipo C4), por lo que se reducen sus necesidades de agua y mantenimiento a un 40 por ciento aproximadamente, además de que se está consiguiendo un contraste muy visual en el campo durante los meses de invierno. 

Se están introduciendo también amplias zonas de jabre en diferentes puntos del campo que realmente no entran en juego con el fin, en conjunto, de reducir un 30 por ciento la superficie de riego, con el consiguiente ahorro de agua, electricidad, abono, siegas y otros recursos de mantenimiento.

El cambio del sistema de riego se produce en un momento en el que ya están bien definidas las diferentes necesidades hídricas de cada zona del campo, con lo cual el nuevo diseño podrá adaptarse perfectamente a ellas.

De este modo, además del evidente ahorro de recursos, mejorará también el aspecto estético del campo, que le otorga una personalidad única: con cambios y contrastes en las tonalidades de la hierba que se hacen más evidentes en invierno.

Algunas consideraciones técnicas

El headgreenkeeper del Real Club La Moraleja, Tony Bonnett, detalla algunas de las consideraciones técnicas de un proyecto que parte de una auditoría realizada hace alrededor de diez años, y que concluirá ahora con esta remodelación total. 

Desde ese momento, se han ido paliando algunas de las deficiencias que la auditoría puso de manifiesto. Por ejemplo, se han ido cambiando las bombas que eran claramente insuficientes. Las que el Club ha ido adquiriendo en estos últimos años son ya las adecuadas para el nuevo sistema que se instalará ahora: capaces de conseguir la potencia de riego necesaria, de impulsar el agua a las zonas altas del campo y adaptarse de forma progresiva a los caudales variables demandados en cada momento mediante unos variadores de frecuencia. Se trata de varias bombas con cuerpo de acero inoxidable tipo 316 de la marca Grunfdos y una más pequeña, tipo Jockey, de la misma casa, con suficiente capacidad para el nuevo replanteamiento.

El cuanto al desarrollo de la obra que ahora se pone en marcha, el plan prevé el siguiente proceso: 

  1. Replanteo de los lugares en los que se van a situar los aspersores y de las líneas generales de la tubería.
  2. Replanteo de las líneas secundarias de las tuberías (partiendo desde la general)
  3. Localización de las válvulas de corte de las líneas secundarias.
  4. Apertura de zanjas
  5. Instalación de tuberías
  6. Instalación de cableado
  7. Cierre de las diferentes zanjas
  8. Instalación de los aspersores
  9. Nivelación de los mismos

Como decimos, el proceso incluye la instalación de cables hasta cada uno de los aspersores para que puedan recibir señal y corriente eléctrica. En este caso, hemos decidido trabajar con un sistema “two wire with decoders” en lugar de con satélites, explica Bonnett. “Es más económico y tiene otras ventajas añadidas. De hecho, en muchos campos en el mundo se está trabajando ya de este modo. Se ahorra mucho cable y se evitan algunos problemas: con el sistema de satélites, si uno de ellos deja de funcionar, no funcionará ninguno de los aspersores asociados. Sin embargo, con este sistema de decoders, todos los aspersores están asociados a través de un único cable a dos smarthubs diferentes, de tal modo que, si hubiera problemas con uno de los Smart hubs, los cables de ese pueden engancharse al otro y los aspersores continuarían funcionando”, completa. 

Se mejora también la comunicación entre el ordenador de riego y los aspersores, que se produce en tiempo real: el ordenador es capaz de detectar y registrar de forma inmediata si un aspersor no está funcionando bien, una ventaja que no existe con el satélite (con él, únicamente percibes la avería cuando detectas que la zona que debería regar un aspersor concreto está seca). “Es un sistema que ofrece mayor flexibilidad y una resolución más eficaz de las posibles averías”. A lo que añadimos que el nuevo software incorporado al ordenador es capaz de trabajar y controlar el riego en segundos en lugar de en minutos, como se venía haciendo hasta ahora, lo que supone también un ahorro y un incremento de la eficiencia del riego.

En cuanto a los aspersores que se van a colocar, son los últimos modelos de la marca Toro, con una uniformidad de riego muy buena, quizá con la mejor uniformidad que hay en el mercado en estos momentos. Son aspersores modernos, modelo Flex, de gama alta, para los roughs y modelo Infinity, los superiores, para greenes, antegreenes y calles. Esta elección supone mejorar el equilibrio del presupuesto sin perder calidad: “en el modelo Infinity todas las piezas que podrían averiarse en un futuro son accesibles desde el exterior, de forma que las reparaciones serán siempre más sencillas y rápidas. Mientras, en el modelo Flex, algunas de las piezas susceptibles de necesitar una reparación o recambio se encuentran en el propio cuerpo del aspersor, por lo que sería necesario abrir una capa para realizar la reparación. En el rough esto no supone un problema especial y, si es necesario intervenir, no se molestará a los socios del mismo modo que si tenemos que hacerlo en calles o greenes”.

La situación de los aspersores

Tal como contábamos al comienzo, el trazado del nuevo sistema de riego se amolda a la nueva estructura cespitosa del campo, de forma que los aspersores que se sitúen en los límites entre las especies C3 y C4 se podrán controlar de forma individualizada y sectorializada: “actualmente tenemos hasta cuatro aspersores juntos y no poseemos control sobre cada uno de ellos de forma automatizada. Consiguiendo ese control vamos a alcanzar también una flexibilidad mucho mayor sobre el uso del agua: no tendremos que regar zonas que no lo necesitan para mantener bien otras que sí lo requieren”.

Este mayor control y flexibilidad se va a notar claramente en el estado del campo, un recorrido que tiene suelos con movimiento, con diferentes perfiles y áreas sombreadas que, lógicamente, no se deben regar con la misma cantidad de agua que otras a pleno sol. Una diferenciación que, a partir de ahora, podremos hacer, reduciendo los encharcamientos de determinadas zonas, así como el trabajo humano necesario para controlarlo. 

Otras medidas de ahorro de agua

La remodelación de los lagos –algunas ya realizadas y otras en estudio– o la construcción de nuevos sistemas de drenaje en numerosos puntos del campo a lo largo de los últimos años, son otras medidas que el Real Club La Moraleja está llevando a cabo en el Campo 2 para conseguir un mayor ahorro de agua, logrando que toda el agua de los drenajes revierta en los lagos y éstos, bien impermeabilizados, eviten las pérdidas.

En este sentido, y en el marco de la obra que acaba de comenzar, se va a remodelar la recogida de agua en los puntos más bajos del campo, instalando una tubería de drenaje de polietileno de doble pared y colocando una rejilla de acero galvanizado para sustituir a la arqueta de ladrillo actual.

El Club, después de estudiar diferentes presupuestos, ha adjudicado la obra a la empresa Garden & Golf. Una obra que supondrá la necesidad de cerrar al juego los nueve primeros hoyos durante aproximadamente cinco meses este invierno y los nueve segundos, a partir de noviembre del próximo año.

No obstante, los socios del Real Club La Moraleja tienen a su disposición el Campo 1, con su recorrido de pares 3 (en Alcobendas) y los Campos 3 y 4 (en Algete). 

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