La Asociación Española de Campos de Golf (AECG) y la Real Federación Española de Golf (RFEG) están impulsando de forma conjunta nuevas gestiones con la Administración General del Estado para abordar la regulación y disponibilidad de productos fitosanitarios necesarios para el mantenimiento de los campos de golf en España. Estas actuaciones forman parte de una línea de trabajo estratégica destinada a garantizar la viabilidad técnica y económica de los campos bajo criterios de sostenibilidad, seguridad y responsabilidad ambiental.
En este contexto, recientemente se celebró una visita técnica y reunión de trabajo en el Centro Nacional de Golf, en la que participaron representantes del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA), del Ministerio de Sanidad (MISAN), de la Asociación Empresarial para la Protección de las Plantas (AEPLA), de la Real Federación Española de Golf (RFEG), de la Asociación Española de Greenkeepers (AEdG) y de la Asociación Española de Campos de Golf (AECG), que participaron activamente en el análisis técnico y en la defensa de la posición sectorial de los campos de golf.
Uno de los principales avances de la reunión ha sido situar el debate en términos técnicos adecuados, poniendo de manifiesto que el objetivo del sector no es la defensa de sustancias concretas, sino garantizar la viabilidad de un modelo de gestión profesional plenamente alineado con la protección de la salud y del medio ambiente.
Durante el encuentro se trasladó a la Administración la singularidad del campo de golf como superficie deportiva especializada, destacando que las áreas críticas donde se aplican tratamientos son reducidas —los greenes suponen aproximadamente una hectárea en un recorrido de 18 hoyos— y que las aplicaciones se realizan exclusivamente por personal cualificado, de forma dirigida, con bajo volumen y fuera de los horarios de juego. Asimismo, se subrayó que los campos trabajan bajo criterios de Gestión Integrada de Plagas y que afrontan nuevos retos derivados del uso creciente de aguas regeneradas.
Este enfoque ha permitido avanzar hacia una mejor comprensión institucional de que el mantenimiento de los campos de golf no puede analizarse como un uso agrícola convencional ni equipararse a zonas verdes públicas, lo que constituye un paso relevante para el sector.
La reunión también ha servido para clarificar el origen de las actuales dificultades regulatorias, identificándose que el principal obstáculo no reside en la evaluación de riesgos, sino en la clasificación toxicológica de los productos formulados, que en muchos casos impide que los expedientes puedan siquiera entrar en fase de evaluación.
En este sentido, existe consenso en que las sustancias clasificadas como CMR no constituyen una vía viable, mientras que sí podría existir margen de trabajo en productos que no presenten clasificaciones excluyentes automáticas. La industria fitosanitaria ha mostrado además su disposición a estudiar posibles reformulaciones o ampliaciones de uso cuando resulte técnica y económicamente viable, lo que abre un nuevo escenario de análisis técnico estructurado.
Como resultado de la reunión, se han acordado líneas de trabajo concretas que incluyen la elaboración por parte del sector de una lista priorizada de necesidades, la valoración por la industria de la viabilidad técnica de posibles registros o ampliaciones de uso y la evaluación por parte de la Administración de aquellos expedientes que superen los criterios de clasificación. Está prevista la celebración de una nueva reunión en los próximos meses para dar continuidad a estos trabajos.
Desde las instituciones del sector se está coordinando la elaboración de esta lista priorizada con el objetivo de trasladar a la Administración una posición técnica sólida, rigurosa y consensuada.
Para la AECG y la RFEG, estas gestiones tienen un importante valor estratégico, ya que contribuyen a proteger la viabilidad técnica de los campos de golf, refuerzan la imagen del sector como actividad profesional y responsable y consolidan la interlocución directa con la Administración.
En un contexto regulatorio europeo cada vez más exigente, ambas entidades consideran esencial mantener una presencia activa en estos foros técnicos y aportar argumentos basados en datos y rigor científico, con el fin de evitar decisiones que puedan comprometer el adecuado mantenimiento de los campos de golf.
La AECG y la RFEG continuarán informando puntualmente de los avances y compartirán con los campos el listado consolidado de productos propuestos en cuanto esté disponible.