Los campos de golf españoles se sitúan a la vanguardia en economía circular del agua, con un 59% de instalaciones que ya utilizan agua regenerada, muy por encima de otros países. El sector, clave para el turismo y la economía, impulsa además energías renovables, eficiencia energética y conservación de la biodiversidad, consolidándose como un modelo de gestión sostenible y tecnificada de los recursos. Finca Cortesín y el Centro Nacional de Golf son algunos de los muchos ejemplos españoles.